Reseña “El Trono de huesos de dragón”

el trono de huesos de dragon064.previewRecuperamos el género habitual del blog para reseñar una novela bastante que, desde luego, no deja indiferente a nadie, para bien y para mal. Vaya por delante que se trata de una novela completamente clásica en su estructura, argumento y desarrollo, sin embargo, eso no impide que sea una historia profunda y realmente fascinante. Entonces te preguntarás cual es el motivo por el que hablo de que no deja indiferente también “para mal”. La respuesta es muy sencilla y se puede resumir en: Las 100 primeras páginas.

Sinceramente son horribles, espantosas, aburridas, inicuas, infumables, una prueba de tesón, resistencia y voluntad, lectores que ni pestañean ante “Guerra y Paz” pueden sentirse superados por el sopor de esas primeras páginas. Porque no ocurre prácticamente nada, por que los personajes son planos y sin carisma, básicamente, Seoman, el protagonista, es un petardo.

Williams_Tad-c-Marijan_Murat-515-optPero a partir de ese momento la historia cambia, tras un viaje tanto físico como simbólico y, sobre todo, mental de Seoman el ritmo de la historia cambia totalmente, los personajes comienzan a desarrollarse con naturalidad y de pronto te descubres a ti mismo queriendo seguir leyendo, descubrir que pasará a continuación. De hecho, el cambio es tan brusco, y se produce en un momento tan concreto de la novela, coincidiendo con un viaje físico a través de una cueva, mientras al protagonista le asedian visiones, que he llegado a la conclusión de que es intencionado que es la forma en que Tad Williams marca la separación entre el Seoman niño, sin preocupaciones, y el adulto.

No obstante, incluso sabiéndolo, puede ser difícil superar ese principio, pero os recomiendo que persistais, que no os dejeis llevar por la desesperación, la obra lo merece. Eso sí, hay una crítica que debo hacer al libro, concretamente a la parte del worldbuiding, y es que la religión es demasiado parecida al cristianismo (ese Jesuris colgado de un árbol) lo que provoca que se pierda la inmersión en la historia, la suspensión de la incredulidad.

Puedes seguir al autor en Twitter o visitar su web.

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